Asunción, la capital de Paraguay, fue fundada el 15 de agosto de 1537. Asunción fue así-nombrado en honor al Día de la Asunción, marcando la fecha en el cual Virgen María ascendió a los cielos. ¡Asunción cumple 427 años este día! Y mientras muchos de los edificios beneficiarían de un “lifting,” el mirar más allá de los exteriories deteriorados te llevará a conocer edificios con carácter e historia. Algunas joyas, como Villa Arcallana en la esquina de Mariscal Lopez y General Santos han sido restaurados a su antiguo esplandor. Por supuesto se apreciaría más sin el cartel enorme de salchichas que bloquea la vista de un lado!
In honor of the Día de la Asunción here are a couple of images of neat buildings in Asunción. If you go to the picasa album I have included links for more information on each building. Courtesy of Muna´s Blog there is also a video featuring vintage images of Asunción. Want to see more? Visit the “Asunción de Ayer III” (Asunción of Yesterday) exhibit open till the end of the month at the Centro Cultural de la República , also known as “El Cabildo” or “the big pink building by the river downtown.”
Anyone leaving Paraguay for vacation or home-leave should expect to be besieged by requests from friends and family to bring a little something back to Paraguay from “el exterior.” I have personally brought back rolls of aluminum foil, car parts, deodorant… you name it. While doing some research on Paraguayan history I was delighted to discover that even the founding fathers of Paraguay partook in these requests. Here is an excerpt from “Letters on Paraguay” a collection of letters written by the Robertson brothers, two Scottish gentelmen living in Paraguay in the early 1800′s:
“AFTER spending a month in Buenos Ayres, and making arrangements there for more extended operations to Paraguay, I prepared to return to that country. I had in the meantime, however, a great many commissions to execute for my friends. Don Gregorio, first on the list of these, wanted a cocked-hat, a capote, or cloak, a dress sword, and half a-dozen pair of silk stockings. Don Fulgencio Yegros, the president of the junta, wanted abundance of gold lace, a pair of epaulettes, and an English saddle. General Cavallero wanted a white hat, and a military coat, cut to measure by a Buenos Ayres tailor. Doctor Mora wanted a number of law books; and Doctor Bargas a new pig-tail, and an embroidered waist- coat. Even Doctor Francia wanted a telescope, an air-pump, and an electrifying machine.
The wives and comadres of all these wanted things innumerable: fashionable dresses, shawls, shoes, and blonde. I have heard of a person who on receiving numerous commissions of a similar kind, took them all to the azotea, or flat roof of his house, on a windy day. On the papers which came ” accompanied by a remittance,” he placed the ounces of gold sent for the purchases required. These commissions being proof against the wind, remained in their places, and were executed. The others, which were unaccompanied by the necessary means for purchase, were left to the mercy of the elements, and of course blown away.”
Vol. I of Letters on Paraguay is available for download (free) here:http://books.google.com/books?id=KD4IwpOaglwC&printsec=frontcover&dq=letters+on+paraguay
and Vol. II (the quoted passage is from Vol. II) is available here http://www.archive.org/details/lettersonparagua02robeuoft.

Toda persona viajando fuera de Paraguay ha recibido pedidos de amigos y familia para traeles algún encargo del extranjero. Yo mismo he regresado al Paraguay con rollos de papel aluminio, repuestos de autos, desodorantes… y la lista sigue. Mientras estaba estudiando la historia de Paraguay tuve el agrado de descubrir que hasta los mismos fundadores de la República participaron en esta tradición. Este es un pasaje de “Letters on Paraguay” una colección de cartas escritas por los hermanos Robertson, dos señores de decendiencia Escosesa quienes vivieron en Paraguay a principios del los años 1800′s:
“Después de permanecer un mes en Buenos Aires y hacer arreglos allí para extender mis operaciones comerciales en el Paraguay, preparé el regreso a aquel país. Al mismo tiempo tenía que dar cumplimiento a muchísimos encargos de mis amigos. Don Gregorio, el primero de la lista, necesitaba un sombrero tricornio, una capa, un espadín y media docena de medias de seda. Don Fulgencio Yegros, presidente de la Junta, precisaba abundantes galones, un par de charreteras y una montura inglesa. El general Caballero encargaba un sombrero blanco y una casaca militar hecha de medida por un sastre de Buenos Aires. El doctor Mora necesitaba una cantidad de libros de derecho y el doctor Vargas coleta nueva y chaleco bordado. También el doctor Francia necesitaba un telescopio, una bomba de aire y una máquina eléctrica.
Las esposas y comadres de todos ellos necesitaban innumerables cosas: vestidos de moda, chales, zapatos y blondas. He oído de alguien que, cuando recibió numerosos encargos por el estilo, llevó los apuntes a la azotea, un día ventoso. Sobre los papeles que venían “acompañados con dinero,” colocó las onzas de oro enviadas para efectuar las compras respectivas. Estos encargos resistieron al viento, permanecieron en sus sitios y fueron cumplidos. Los otros que no eran acompañados por los medios necesarios para adquirilos fueron abandonados a merced de los elements y, naturalmente volaron. “
Vol. I de Letters on Paraguay se puede bajar en forma gratuita aqui (desafortunadamente no logré encontrar una versión digital en Español):
http://books.google.com/books?id=KD4IwpOaglwC&printsec=frontcover&dq=letters+on+paraguay
y Vol. II (este contiene el pasaje citado) aqui
http://www.archive.org/details/lettersonparagua02robeuoft.
Talleres de Sapucai
Further afield but worth the trip is the taller de Sapucai, a functional industrial revolution era steam-powered workshop where all the train repairs were (and still are) made. Most of the workshop´s machines are powered by three enormous boilers. The warehouse has several traincars and there is an adjacent museum. The workshop is open to visitors on an informal basis – although there are plans to polish it up into an official tourist attraction.
Getting to Sapucai: Follow Rt 1 to Paraguarí and then take the turn off to Escobar-Sapucai (not to be confused with the paved road to Piribebuy which is one block further). The road to Sapucai is currently being paved – as of this post it takes about 50 mins to get there from Paraguarí on the dirt road. There is also an Empresa Paraguarí bus that runs to Sapucai.

Aún así todavía hay formas de ver y participar de las vestigias de este sistema histório ferroviarrio. Una de ellas se presenta hoy en la forma de “Sobre Rieles,” una serie documental que revela la historia del ferrocarril paraguayo. En cada capitulo Paraguayos relatarán sus vivencias viajando o trabajando en los trenes. “Sobre Rieles” se emitirá por canal 11 (Latele) en Asunción cada domingo a las 9hs.
Aquí hay un enlace con el artículo de Ultima Hora sobre “Sobre Rieles.”
¿Quieres aprender más sobre el ferrocarril paraguayo? He aquí algunas opciones (todas la cuales serán profundizadas a futuro):
Museo Histório Ferroviario
Ubicado en la estación central de Asunción en frente a la Plaza Uruguaya (en Microcentro , Eligio Ayala esq. Mexico), el museo contiene muchos artefactos de la historia ferroviaria. En las vías se encuentran dos vagones que pueden ser visitadas – uno es el lujoso vagón presidencial y el otro un comedor. Para obtener un mejor contexto histórico asegúrate de pedir una visita guiada.
Tren del Lago
Hay un tramo del recorrido del tren histórico que sigue en funcionamiento. Se puede disfrutar del trayecto desde Asunción a Areguá viajando en el Tren del Lago. Ofrece una experiencia única a bordo del primer tren a vapor en Latino América. El viaje incluye shows teatrales y musicales. Los trenes parten cada quince días, los domingos a las 10hs y regresan a las 14:30hs.
Para más información y para comprar boletos para el tren puedes visitar el Museo Histório Ferroviario, http://www.ferrocarriles.com.py/, o llamar al 447 848 o 443 273.
Esta opción queda más alejado de Asunción pero el viaje vale la pena. En Sapucai se encuentran los talleres en las cuales se hacían (y todavía se hacen) todos los repuestos y reparaciones para el ferrocarril. Es un taller de la era de la revolución industrial con casi toda la maquinaria funcionando a vapor gracias a tres calderas enormes. El taller contiene varios vagones de trenes y también cuenta con un museo. El taller está abierto al público de manera informal aunque hay planes para arreglarlo y convertirlo en un destino turístico oficial.

