A couple of days after leaving Apyragua there was a storm and rain did fall throughout Paraguay. The next day there was an article in ABC Color titled “Storm destroys crops that survived the drought” about an indigenous community in the Chaco. Sometimes Paraguayans just can´t catch a break.

Recientemente han habido muchas noticias escandalosas en Paraguay. Pero la más importante para los campesinos no es el bebé de Lugo, ni las amenazas de bombas en Asunción, sino la severa sequía que ha afectado la mayor parte del país. Para dar un sentido de la escala, Paraguay es un poco más grande que California y más chico que Alemania. El Río Paraguay fluye de norte a sur, diviendo el país más o menos en la mitad. La zona árida del Chaco queda al oeste y al otro lado queda la región Oriental la cual es más húmeda. Ambas regiones sufrieron veranos más secos de lo normal y las condiciones de sequía han empeorado ya que la primavera en sí misma no ha traído mucha lluvia.
Durante un reciente viaje al campo comprobamos los efectos de la sequía sobre una pequeña comunidad llamada Apyragua, cerca de La Colmena, donde los humedales se han secado y los arroyos ya no fluyen. “Es la peor sequía que he vivido,” nos contó un líder de la comunidad. De acuerdo a su mamá la última ves que pasaron por semejante sequía fue durante una etapa de 3 años que llegó a su fin en 1947. El fenómeno de esta sequía ya ha limitado severamente el acceso a agua potable de dicha comunidad. La mayoría de los pequeños arroyos se han secado y los restantes se encuentran estancadas. A menos que tengan pozos lo suficientemente profundo como para llegar al nivel friátco la gente tiene que caminar hasta dichos arroyos para bañarse y recolectar agua. La poca agua que logran obtener es utilizada para lavar, cocinar y también para dar de beber a sus animales.
Nosotros nos quedamos con nuestra amiga Beth, una voluntaria del Cuerpo de Paz, quien ha vivido en Apyragua por un año. Cuando llegamos su pozo estaba totalmente seco. Alex descendió dentro del pozo con la ayuda de una soga atada a una tabla repozado sobre la apertura del pozo. El pozo tenía unos 5 metros y medio de profundidad con un diámetro de 1 metro en la apertura y de 75 centímetros en fondo. Luego de haber cavado por tres horas con una pala, la tapa de una olla y un vaso, finalmente logró llegar a unos 30 centímetros del nivel del agua – justo lo suficiente como para cargar baldes enteros. Como se puede apreciar en el video tuvimos que esperar unas horas hasta que el sedimiento en el agua se asiente. Según Beth, en los últimos seis meses se ha tenido que realizar un trabajo similar diez u once veces. El presupuesto para este trabajo es de tan solo Gs. 10,000 (equivalente a US$ 2).
Algunos días después de partir de Apyragua ocurrió un temporal que dejó caer lluvia en todo el territorio paraguayo. Irónicamente el próximo día apareció un artículo en ABC Color titulado “Temporal Destruyó Cultivos que Sobrevivieron a la Sequía.” Algunas veces los paraguayos no logran tener suerte.
